¿Quieres saber por qué creemos en los milagros?

Hay quienes aún necesitan saber por qué creemos en los milagros. Es muy sencillo: porque todavía los vemos a diario. Si bien no son un acontecimiento como de pulsar un botón y que ocurran, siguen sucediendo. Los vemos en los hospitales, en personas que han sido adictas y reciben a Jesús en sus corazones y cambian en un instante. Y quienes conocen de las adicciones, saben lo difícil que eso puede ser. No ocurren a todo el mundo, pero siguen sucediendo los milagros.

Los milagros no solo son para los creyentes

Tampoco podemos decir que los milagros les ocurren solo a los creyentes en Dios. No necesariamente. Hemos visto casos de personas que no eran creyentes, pero en un momento de desesperación, un cristiano les habló de una promesa de Dios y se aferraron a ella y lograron un milagro maravilloso. No está limitado a nadie, pero sí está limitado el que los hace pasar. El autor de los milagros siempre es el mismo. Por ese Creador maravilloso creemos en los milagros. El autor de los milagros es Dios.

Recientemente personas reconocidas dentro del medio cristiano han sido sanadas después de un diagnóstico terrible. Son testimonios fieles, palpables de que los milagros existen, y por eso seguimos creyendo en ellos.

Si no quieren creer en los milagros, no los verán

Cuando las personas no quieren creer, no importa que lo vean delante de ellos, le buscarán una explicación diferente. Aunque no tengan explicación para lo que ocurrió, para no admitir un milagro, pueden incluso inventar que el diagnóstico fue equivocado o que no era preciso o totalmente confiable. ¡Es increíble!, sin embargo, cierto. Cuando no quieren creer, no pueden verlos ni entenderlos.

La verdad es que si estamos abiertos a la posibilidad de los milagros, los vamos a ver a diario. Tenemos a ese Creador maravilloso por el que creemos en esos milagros, y sabemos que nos ama como nadie. La naturaleza en sí es una muestra de los milagros que existen. Nadie le da un curso a ciertas aves para hacer los nidos que hacen, con barro o con ramas. Es un milagro de la creación. Lo que debemos es estar en disposición de verlos. Por eso, creemos en los milagros. Existen y están a la vista. Solo hay que querer verlos.

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